Combate a las plagas está envenenando la Sierra Gorda

  • Martha Ruiz Corzo denuncia uso de métodos agresivos para tal acción
  • Se dañan árboles sanos y pone en riesgo a especies endémicas
  • Propone cambiar a una técnica biológica para combatir las plagas

Jalpan de Serra, Qro.- La directora y fundadora del Grupo Ecológico Sierra Gorda (GESG), Martha Ruiz Corzo, denunció la mutilación de árboles sanos así como la afectación del suelo orgánico y el envenenamiento de diversas especies de animales, a consecuencia de las acciones que se realizan para combatir las plagas fo-restales en la serranía queretana.

Una superficie de 16 mil 406.74 metros cúbicos de árboles de Pino ha sido severamente afectada por el gusano descortezador, en los munici-pios de Landa de Matamoros, Pinal de Amoles, Jalpan de Serra y San Joaquín que es la región de mayor densidad arbolea de la Reserva de la Biósfera Sierra Gorda.

Por esta situación de gravedad, las autoridades agropecuarias y forestales de la entidad declararon, el pasado 20 de julio, la emergencia sanitaria en la Sierra Gorda de Querétaro y Reserva de la Biósfera e iniciaron el combate a este agresivo animal.

El combate al gusano descor-tezador, a decir de Martha Ruiz Corzo, se sustenta en una normatividad que marca un método de control “que parece una receta medieval basada en sangrías para debilitar aún más al enfermo”.

De esta manera, explicó, que el manejo oficial de la plaga está provocando afectaciones al suelo orgánico, al renuevo forestal y a muchos árboles sanos de otras especies, al ser mutilados por el derribo de los pinos afectados.

“Muchos árboles de otras especies y el sotobosque son quemados al realizar los ‘saneamientos’, que este año además provocaron varios incendios forestales”.

Martha Ruiz acusó a los brigadistas de realizar una “criminal aplicación de insecticidas, que envenena por igual aves, suelo, agua, humanos, mamíferos o anfibios en peligro de extinción”.

En la parte oriental de la Reserva existen varias plantas en condición endémica; es decir, que solamente se encuentran en este sitio, como las cícadas, las orquídeas y otras en peligro de extinción y que están siendo aplastadas o quemadas.

“Basta ver el estado de las áreas ‘saneadas’ para comprender que el remedio es peor que la enfermedad, que la biodiversidad pierde por mandato oficial en un área protegida y que ello fomenta la tala clandestina ante la nula presencia de la autoridad”, sostuvo la ecologista.

Ruiz Corzo lamentó que con estas acciones “se de el golpe de gracia a ecosistemas y especies que no están pudiendo adaptarse a los drásticos cambios del clima, por una normatividad anticuada y de obvia inefectividad, cuya aplicación se está constituyendo como principal causa de afectación a la biodiversidad de Sierra Gorda.

*Entender el cambio climático

La también ex directora de la Reserva de la Biósfera, consideró que entre las dificultades que se tienen para controlar las plagas forestales que afectan a encinos, enebros o liquidámbares atacados por el muérdago, o pinos por el gusano descortezador, es la misma normatividad.

“Necesitamos reorientar la normatividad hacia una legislación de punta, innovar y generar conocimiento que nos permita enfrentar los efectos del cambio climático”, sostuvo.

Por lo mismo, consideró positiva la actitud de las autoridades de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario (Sedea) del gobierno estatal, de aceptar la idea de buscar un método de control alternativo biológico, que contribuya a frenar la expansión de las plagas sin empeorar la situación actual degradando aún más los debilitados bosques.

Martha Ruiz Corzo dejó en claro que son varios años que en la Sierra Gorda los efectos del calentamiento global, con lluvias erráticas y escasas, menos frío y sequías prolongadas, han debilitado a los bosques, propiciando condiciones para que insectos como el descortezador del pino tenga ciclos de reproducción más frecuentes.

“Hoy día acaban con bosques de coníferas desde la Sierra Gorda hasta Alaska en un momento en que los bosques juegan tan preciado antídoto para mitigar el cambio climático” lamentó la ecologista.

Por eso no duda en afirmar que la situación que hoy se vive en esta zona de Querétaro es una llamada de emergencia “ante la tremenda pérdida de biocapacidad en nuestro estado y su valiosa biodiversidad”.