El Siniestro. Revuelta priista

Héctor Sinecio Moreno

Los partidos políticos no son ajenos a nuevos modelos organizacionales, por el contrario muchos de ellos deberían emprender un auténtico cambio de sus paradigmas internos, ello sin menoscabo de su ideología o estructura jerárquica, lamentablemente la visión que muchos dirigentes partidistas tienen, es bastante miope y no son pocos los que buscan ese cargo para no pagar un psiquiatra, en mis dos últimas columnas le comentaba lo indignante que resulta para muchos priístas que se haya dejado una oportunidad valiosa, para transformar en votos ya no se diga escaños una administración exitosa, como la de Pepe o la llamada ola PEÑA que evadió la Capital estatal.

Pero no pidamos Peras a los Olmos, Guerra no tenía la voluntad o fue muy parco en la unidireccionalidad, entró a zonas de confort y por el contrario fue valioso agente del inmovilismo y la apatía, ¿Que hace falta? Sin lugar a dudas un cambio que ante todo debe ser radical, no solo cosmético tal y como sucedió pues a fin de cuentas porque solo se simula, se debe dar ese paso mas allá para poder transformar, los hechos de potencia (que se pretende) a actos partidistas de trascendencia (que se obtiene), mediante el consenso político, pues la resistencia al cambio mas marcada, es aquella que proviene del factor humano, al hacer hoy lo que ya se hizo ayer, porque funcionó muy exitosamente alguna vez.

Por ello creo que una cualidad imprescindible del próximo dirigente tricolor es generar una evolución en los esquemas organizacionales, una revuelta la llamaría para generar nuevos paradigmas del consenso y la negociación, pues es importante no olvidar que la energía que mantiene la cohesión en las estructuras humanas, sea del tipo que fuere es sin lugar a ninguna duda, la comunicación, por eso lo valioso de entender a Niklas Luhmann cuando insiste en afirmar que no comunica el hombre, ni la tecnología, pues solo la comunicación comunica, es decir se genera una autopoyesis, donde los medios simbólicos son comparables y a la vez compatibles, pensar entonces pues en un medio de comunicación simbólicamente generalizado.

Dirán que no es relevante pero ¿Porque no se tuvieron resultados mas deseables para el PRI? Porque existe, nos diría Luhmann, una mala comunicación entre el código del poder (Delegado del PRI en Funciones de Presidente) y las expectativas de los individuos que en este caso concreto sería la militancia, para ejemplo está la famosa “Casa Amiga” cuyo código encriptado era totalmente ajeno a la semiótica priísta, pero mas aun perversamente en contra de aquello que es inherente al propio individuo, como es la voluntad y su capacidad de decisión, desaprovechando la argumentación interna que sin duda, es el modelo de planeación de metas mas eficiente que existe.

La eficacia incluso en política no es otra cosa que lograr objetivos marcados, sin embargo se continuo tomando decisiones por crisis, en lugar de una adecuada planeación estratégica que obviara la enorme paradoja entre lo urgente frente a lo importante, pues en gran medida podemos decir en retrospectiva de como se llevaron a cabo las campañas que muchas cosas “urgentes” en realidad no eran tan importantes, por lo que la toma de decisiones y vuelvo a Luhmann, deberían privilegiar el consenso y el dialogo (mediación simbólica) pues una meta se define en base a las expectativas de los individuos, sea el circulo interno, militantes, ciudadanos o incluso posibles electores.

Podemos debatir el como, sin embargo los resultados electorales, no son otra cosa mas que el cociente del proceso asociativo (La percepción de mi realidad) entre lo que propongo, multiplicado exponencialmente por el mensaje. Simplificando una expectativa traducida a realidad, solo tiene dos caminos, se transforma en una dicotomía sea en credibilidad al satisfacer necesidades o por otro lado se transforma en apatía al agudizar la frustración, esta percepción de la realidad al ser confrontada con una propuesta (incluso de campaña) nos dirá si es coherente con la realidad, pero mas aun, este “Mensaje Rector” emanado, crecerá exponencialmente en razón a la proporción de la comunicación.

Alguien objetara que la percepción no debería ser tomada en cuenta pues esta, fluctúa entre la realidad blanda (Misión, Visión) en contraparte de las realidades duras (Acciones tomadas y resultados) sin embargo señalaría que como elemento aislado pertenece mas a la evaluación de la planeación estratégica, que condiciona a un comparativo simple de resultados, lo que se desea hacer, con lo que se esta haciendo, cuando en realidad se trata de hacer posible lo deseable, en lugar de conformarse en que lo mas deseable sea posible, pues la verdadera prospectiva es generar procesos (Metas) intermedios en escenarios de incertidumbre, calificables y cuantificables.

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