Código Político: Sospecha

Juan José Arreola

En la disputa por la candidatura a gobernador en las filas del Partido Acción Nacional (PAN) se ha gestado un juego sucio con la finalidad de que una de las cuatro corrientes más notorias en su seno, logre alzarse con la postulación. Para alcanzar este fin, dicha corriente ha echado mano de la fuerza que da el estar en el ejercicio del poder, sea negando beneficios sociales a quienes no simpatizan con el candidato de ella, sea utilizando esos mismos recursos en beneficio propio. Cualquiera que sea la fórmula empleada, paulatinamente esta práctica empieza a dañar la convivencia al seno del blanquiazul.

Peor aún es el hecho de que se utilicen recursos gubernamentales para apoyar a uno de los cuatro que aspira a ocupar la candidatura.

*Revelaciones

Las declaraciones de dos políticos queretanos, realizadas la semana anterior, dejan en claro la existencia del escenario antes descrito.

Lo curioso del caso es que ambos declarantes son opositores al potencial aspirante a la candidatura del PAN a gobernador que promueve esta corriente, entre ellos nada hay en común y todavía más, ideológicamente se encuentran distantes.

Uno, el Presidente en la entidad del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Horlando Caballero Núñez, el otro, miembro del consejo nacional y del consejo estatal del PAN, Héctor Samuel Lugo Chávez.

En entrevista efectuada la semana pasada en el programa radiofónico “Magazine Radio”, Lugo Chávez planteó al menos cuatro elementos que sospechábamos existían pero nadie los había confirmado o, por lo menos, nadie los había abordado públicamente y ante los micrófonos.

Primero. Que los cuatro panistas que aspiran a ocupar la candidatura a gobernador; esto es, Armando Rivera Castillejos, Héctor Samuel Lugo Chávez, Jorge Rivadeneyra Díaz y Manuel González Valle, realizan reuniones con miembros de su partido, con fines eminentemente electorales.

Segundo. Existe una corriente política “dominante” al interior del PAN que tiene fuerza precisamente “porque hay personajes que están en el poder público y que a su vez militan en el partido y en esta corriente, y que la hacen ver poderosa porque traen todo el recurso que da el poder”, expresó puntualmente Héctor Lugo.

Tercero. Que esa corriente “dominante” es la principal responsable del juego sucio que está empañando la contienda interna y que pretende descalificar a los otros contrincantes y abrirle paso al aspirante que impulsa este grupo de miembros del PAN. Víctimas de esta política ya han sido Armando Rivera y el mismo Héctor Lugo.

Cuarto. A pesar de este juego sucio, ninguno de los cuatro aspirantes cuenta con más del 30 por ciento de las intenciones de voto de los poco más de 30 mil militantes y adherentes del blanquiazul que habrán de elegir a su candidato a gobernador.

*Aviso

También la semana pasada, el Presidente del PRD en Querétaro, Horlando Caballero planteó abiertamente ante el gobernador del estado, Francisco Garrido Patrón, una demanda muy clara: intervenir para que funcionarios públicos actuales que aspiran a ocupar otro cargo de elección popular, dejen de utilizar recursos públicos para beneficio propio.

Específicamente el dirigente perredista le comentó al mandatario que se está echando mano de recursos adscritos al Programa de Acción Comunitaria (PAC), “que están repartiendo a la gente que quieren”.

Un segundo elemento que especificó el líder del PRD, fue la solicitud expresa a Francisco Garrido que, en su calidad de gobernador, sea imparcial en el proceso electoral.

Dicho con otras palabras, le demandó que no respalde a gente de su partido político con recursos gubernamentales y que no permita que otros funcionarios lo hagan, para lo cual es necesario no solamente limitarse a lo que establece la ley; también se requiere voluntad política.

*Hipótesis

Si “cruzamos” ambas versiones podemos fácilmente encontrar coincidencias que permiten desarrollar varios elementos hipotéticos.

Por ejemplo, que esa corriente política “dominante” al interior del PAN es la que respalda la postulación para gobernador de Manuel González Valle, y que en ella participan, entre otros, el gobernador, Francisco Garrido Patrón y el Coordinador de Desarrollo Humano de gobierno del estado, Ricardo Anaya Cortés.

Segundo, que el contacto que tienen con recursos públicos varios de los integrantes de esta corriente abre la posibilidad de que puedan ser empleados para beneficiar -directa o indirectamente- a González Valle o a otros panistas de la misma expresión, que buscan una candidatura.

Recuérdese que Ricardo Anaya es quien tiene en sus manos el control de todos los recursos económicos y materiales que corresponden al famosísimo PAC.

Tercero, que también está impulsando acciones para dañar o al menos, reducir expresiones favorables a alguno de los otros tres contendientes, negándoles beneficios gubernamentales.

Si se llegan a comprobar estas hipótesis -desarrolladas a partir de lo dicho por los dos políticos citados- entonces estamos frente a la posibilidad de que en Querétaro vivamos una elección de Estado; esto es, controlada por quienes ejercen el poder para garantizar su continuidad en el mismo, vía integrantes de su misma expresión política.

Si esto es así, hoy el reto de los panistas, de los militantes de los demás partidos políticos y por supuesto de la ciudadanía, es tratar de evitar este escenario.

Sin embargo, está claro que lo más práctico y viable, antes de que pudiera generarse una vorágine electoral, es que el gobernador intervenga, frene este presunto abuso de poder y permita -con voluntad política- un proceso comicial transparente y democrático.

Todavía tiene tiempo.

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