Código Político. Montoneros

Juan José Arreola

Los gobernadores del Parti-do Revolucionario Institucional (PRI), quince de ellos, aprove-charon la minoría que representan sus similares de otros parti-dos políticos para “mayoritear”, al puro y viejo estilo del priismo, en la pasada reunión de la Conferencia Nacional de Gober-nadores (Conago). Antes de salir ante la socie-dad; es decir, en reunión privada efectuada en la ciudad de Que-rétaro el pasado viernes 13 de julio, los gobernadores aproba-ron un documento en el que ex-presan su reconocimiento al también priista, Enrique Peña Nieto, como presidente de la Repúblicaelecto legal y legítimamente.

Había 19 gobernadores reunidos; 15 del PRI, uno del Partido Acción Nacional (PAN) y otros tres que fueron electos mediante coaliciones partidistas.

El único que habló para pedir que no se planteara de esa manera el documento, fue el representante del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubom.

Sin embargo, la regla que prevalece en la Conago especifica que los únicos que pueden plantear propuestas son los mismos gobernadores y no sus representantes, así que la protesta de Héctor Hernández Llamas -representante de Marcelo Ebrard- no procedió. Es más, ni siquiera fue tomada en cuenta.

Por eso, minutos después de esta reunión en privado, y en voz del gobernador de Chihuahua, César Duarte, la Conago avaló la elección del priista Enrique Peña Nieto como presidente de la República.

*Aval sin cortapisas

En una declaración conjunta de los gobernadores participantes en la 43 reunión ordinaria de este organismo, celebrada en la ciudad de Querétaro, sostienen que “los gobernadores y el jefe de gobierno del Distrito Federal nos declaramos respetuosos de las instituciones y de la decisión de los ciudadanos”.

La reunión de ese viernes -decíamos- congregó a una veintena de gobernadores, 15 de los cuales, miembros del PRI. Del PAN solamente llegó el mandatario del estado de Morelos, Marco Antonio Adame, acompañado del perredista Graco Ramírez, quien es el gobernador electo de esa entidad.

Los otros tres gobernadores asistentes, el de Oaxaca, Gabino Cué; el de Puebla, Rafael Moreno Valle, y el de Sinaloa, Mario López Valdés, quienes fueron postulados por alianzas partidistas.

En la lectura del documento, el gobernador de Chihuahua, César Eduardo Duarte Jáquez aseguró que para la Conago, la jornada electoral del primero de julio había sido satisfactoria, democrática, tranquila y con una elevada participación ciudadana, que calculó en más de 50 millones de mexicanos que emitieron su voto.

Este documento fue leído y avalado por la Conago en ausencia del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubom, y de los otros dos mandatarios perredistas, Juan Sabines, de Chiapas y Ángel Aguirre, de Guerrero.

El pronunciamiento, vale comentarlo, se realizó a sabiendas de que el árbitro de la jornada comicial, el Instituto Electoral Federal (IFE), aún no concluía el proceso mismo. Más aún, ni siquiera existía un comentario al respecto y, todavía más, ni siquiera el tribunal electoral del Poder Judicial de la Federación recibía las impugnaciones que los contendientes habían decidido tramitar.

Es decir, fue un golpe mediático preparado por los mandatarios del tricolor, con la finalidad evidente de frenar cualquier cuestionamiento contra su compañero de partido, el ex gobernador del Estado de México.

*Piden a Obrador evitar la violencia

Por supuesto que en esa planeación participaron todos los gobernadores del PRI, incluyéndose al mandatario de Querétaro, José Eduardo Calzada Rovirosa, quien hasta ese día fungió como presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores.

El vínculo con la resolución adoptada por los gobernadores lo encontramos en la declaración que hizo Calzada Rovirosa a la prensa, minutos antes de que se realizara la sesión plenaria de los mandatarios del país.

El gobernador de Querétaro, José Eduardo Calzada Rovirosa, hizo un llamado al ex candidato presidencial de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, a no violentar la armonía del país.

Calzada Rovirosa pidió al perredista que en lugar de realizar protestas, utilice los cauces legales que brindan las instituciones a fin de dirimir las diferencias y expresar las inconformidades que tenga.

El jueves anterior, Andrés Manuel López Obrador interpuso ante la autoridad electoral federal, Juicio de Inconformidad mediante el cual pretende se anule la elección presidencial para que así se convoque a nuevos comicios.

José Calzada Rovirosa consideró que todos los ciudadanos y en particular los actores políticos, deben actuar con responsabilidad “para que México pueda transitar no solamente en la democracia, sino también en la paz”.

Otro elemento más. En esa misma entrevista, José Eduardo Calzada informó a los reporteros que en la reunión privada los mandatarios habían decidido que todos sus acuerdos deberían de ser adoptados por unanimidad con el fin de evitar competencias y disputas entre ellos.

O sea, no estaba permitida la disidencia y si ésta surgía, pues no se le tomaría en cuenta. La otra posibilidad era que si alguno de ellos se manifestaba contrario al punto de vista de la mayoría, no se adoptaría el acuerdo, lo que evidentemente no sucedió.

Más allá de que López Obrador tenga o no la razón; independientemente de que haya existido fraude o no en los comicios del pasado uno de julio, y sin importar que al final del proceso de impugnación se ratifique o no la elección de Enrique Peña Nieto, lo grosero es utilizar una organización supuestamente plural, para beneficio de un partido político.

La declaratoria oficial de creación de la Conago establece que este organismo “es un foro permanente, el cual busca fortalecer el federalismo mediante mecanismos democráticos, manteniendo pleno respeto de las instituciones de México. Éste, es un espacio incluyente, abierto a todas las entidades del país, sin distinción de partidos políticos”.

Los gobernadores priistas violentaron el principio básico de esta organización.

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*