Código político: El fantasma de ‘El Yunque’

Por Juan José Arreola

Cuando al Presidente Municipal de Querétaro, Manuel González Valle, lo señalaron como miembro de “El Yunque”, de inmediato se deslindó. Negó todo vínculo con dicha organización y dijo que él estaba dedicado únicamente a gobernar la capital queretana. Una reacción similar tuvo el gobernador del estado, Francisco Garrido Patrón. Él no solamente lo comentó; mandó insertar en los cuatro diarios que circulan en la ciudad de Querétaro, un texto en el que de manera central, el gobierno estatal establece que Garrido Patrón ni pertenece a “El Yunque” ni tiene relación “con cualquier grupo secreto o de ultraderecha”.

Se asegura en el texto que no hay constancia de que el “Yunque” exista.

En todo caso, “de existir, queda claro que el gobernador del estado ni ha pertenecido, pertenece o pertenecerá a esta agrupación o a cualquier otra de características parecidas”.

También el alcalde de San Juan del Río, Jorge Rivadeneyra Díaz se sumó al coro de detractores del “Yunque”, aunque a diferencia del resto, implícitamente reconoció que esta agrupación existe.

Dijo que la presumible presencia de “El Yunque” en las filas del Partido Acción Nacional (PAN), no influye en las decisiones del instituto político, debido a que “solo los grupos que dan la cara y tienen líderes visibles”, pueden ser tomados en cuenta.

El Secretario de Gobierno, Alfredo Botello Montes, calificó su existencia como una leyenda exactamente igual que la de “La Llorona”, mientras que el Sub-Secretario de la misma dependencia, Felipe Urbiola Ledesma se pitorreó de quienes afirman que existe y que él forma parte de esa clandestina organización.

El recuento no es ocioso, pues nos refleja el “acuerdo” que entre los miembros del blanquiazul existe, de negar la presencia de tal organismo, su influencia en el gobierno y en el partido, así como la militancia de alguno de ellos en el mismo.

* Contra “El Yunque”

Esta postura se adoptó desde que Álvaro Delgado y otros periodistas mexicanos encontraron evidencias de que “El Yunque” existió y actuó en varias entidades del país durante el siglo pasado.

Con una postura ideológica equidistante a la de los panistas referidos, pero con la misma insistencia y terquedad, han “escarbado” en la historia y pregonado que “El Yunque” es una organización de ultraderecha que se quiere apoderar del país y, por supuesto, del gobierno queretano.

Es más, tanto Álvaro Delgado como Lauro Jiménez -autor, éste último, del libro “El Yunque, la ultraderecha en Querétaro”- coinciden en el análisis.

El primero afirma que el Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa no es miembro de esta organización pero está rodeado de “yunquistas” que lo han convertido, prácticamente, en su rehén.

Jiménez Jiménez afirma no tener evidencias de que Francisco Garrido sea miembro de tal organización, aunque sostiene que varios de su gabinete si lo son e incluso aventura afirmar que “El Yunque” ahora sí quiere gobernar y por eso busca un candidato entre ellos… y señala a Manuel González Valle.

* ¿Y qué?

Decantadas ambas posturas en términos simples y muy generales, vale la pena puntualizar varios elementos que pienso, podrían servir para el análisis, también simple, sencillo, de un mortal poco ducho en este asunto.

1. Si existe o no “El Yunque” como organización política ¿Qué?

Entenderíamos que mientras no viole la ley; esto es, mientras no incurra en hechos ilegales, no existiría problema alguno ¿O si?

Si como dicen Lauro y Álvaro, es una organización clandestina entonces viola la ley y en consecuencia hay que denunciarla. Pero, ojo, porque es clandestina y no por su ideología, por su intención política o por sus miembros.

2. Si se quiere apoderar del gobierno de México y de Querétaro ¿Qué?

La lucha política por el poder en nuestro país, entendemos, es democrática y cualquier partido político -independientemente de que sea de izquierda o de derecha, “ultra” o no- tiene el derecho y la obligación de buscar el poder.

Si “El Yunque” está “infiltrado” en el PAN y los panistas lo aprueban, lo impulsan o no se han dado cuenta de eso, pues resulta ser una responsabilidad de ellos mismos. A menos que pensemos que ninguno de sus militantes cuente con la capacidad mental o el razonamiento lógico suficiente como para discernir si es positivo o negativo para ellos este hecho.

3. Si “El Yunque” es de ultra derecha ¿Qué?

El supuesto democrático establece perfectamente bien que quien se hace llamar, se identifica o comparte sus principios (los de la democracia), entienden que debe haber tolerancia; esto es, el respeto a la profesión ideológica de todos los habitantes de la ciudad, el estado y el país.

Pero también está claro que esta democracia nos permite combatir, en el plano ideológico y del debate, nunca con la violencia, las posturas políticas que suponemos son negativas para la población en general.

Por eso, los de la derecha, los que se hacen llamar de centro, de izquierda o de la ultra izquierda, tienen todas sus prerrogativas legales y democráticas a salvo para competir y buscar el poder.

Y en esa lucha lo que se debe de aprender y tener siempre presente, son las responsabilidades de cada una de estas corrientes. Y unas, está claro, las han olvidado.

Si los del “Yunque” matan, secuestran, roban, hacen fraude, están armados o incurren en cualquier ilegalidad, hay que denunciarlos. Hay que exigir que la ley se aplique como a cualquier delincuente.

Mientras tanto, es mejor no pelearnos con fantasmas

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