Código Político. Balance electoral (1)

Juan José Arreola

El proceso electoral que está a punto de concluir ha sido, sin lugar a dudas, el más sucio que hayamos vivido los queretanos. Los vituperios, las mentiras, las acusaciones sin sustento e in-cluso hasta las denuncias penales sin contar con elementos de prueba, permearon los 45 días de contienda comicial. La obsesión de un grupo de políticos queretanos y de un partido en particular, por lograr acceder al gobierno en el municipio de Querétaro, llevó la agresión y la calumnia a niveles insospechados, nunca antes vistos en la entidad.

El choque por el poder y el deseo de encaramarse en él a cualquier precio, llevó al enfrentamiento a dos familias que durante muchos años construyeron una amistad resistente a casi todas las pruebas.

Hoy, a más de una semana de efectuada la jornada comicial, ninguna acusación ha sido demostrada.

Al candidato del Partido Acción Nacional (PAN) a la presidencia municipal de Querétaro, Armando Rivera Castillejos se le endilgó el delito de trata de blancas, de enriquecimiento inexplicable, de tener cuentas exorbitantes en bancos extranjeros.

Nada ha tenido sustento legal hasta ahora.

Pero también la procuración de justicia ha mostrado una lentitud exasperante. La denuncia que el mismo Rivera Castillejos interpuso ante la Procuraduría General de Justicia en contra del director de un diario local por haber publicado documentos falsos para acusar al panista de tener cuentas bancarias en el extranjero, simple y sencillamente no ha avanzado.

Nada se sabe de las indagatorias, de presentación de testimoniales, de descarga de pruebas. Nada, lo que nos hace pensar que el asunto simplemente quedará archivado y que no habrá sanciones.

Tal como lo dijera, hace 6 años, el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, todo indica que se orquestó un complot en contra de un político local con la finalidad de impedir, a toda costa, su regreso al gobierno municipal.

Lo complicado del problema es que legalmente poco o nada se ha hecho.

*Ejemplos

Otra cara del proceso electoral recién concluido tiene que ver con los resultados en sí mismos.

En el ámbito federal es de destacarse, sin lugar a dudas, la derrota comicial del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a diputado por el cuarto distrito, Juan José Ruiz Rodríguez.

Con todo el apoyo del aparato de Estado, con la ventaja que significaba haber sido funcionario estatal y el ocupar su encargo para promoverse en el distrito por el que competiría, no logró triunfar.

El simbolizó lo que esperamos sea el último de los dinosaurios; es decir, al político que trata de conseguir un cargo con el respaldo del gobierno en turno.

También priista pero ejemplo contrario, el caso del candidato a diputado local por el primer distrito, Diego Foyo López, un catedrático universitario con 20 años de militancia en el tricolor, pero que asumió el reto de ganar -en buena lid- el distrito que estaba en manos del PAN.

Para evaluar la dimensión del trabajo de este priista, baste decir que el PAN ganó casi todos los distritos urbanos de Querétaro y El Marqués; se llevó el III, IV, V, VI, VII, VIII y el XII.

Foyo López, podríamos atrevernos a decir, cooperó sustancialmente para ayudar a Roberto Loyola Vera a ganar la presidencia municipal de Querétaro.

Estos dos casos muy seguramente nos reflejan la actitud de los electores, de apostar por quienes muestran deseo real de servir, y rechazar a quienes irradian el deseo de seguir en el poder por el poder mismo.

Igualmente podríamos destacar campañas exitosas como la del ahora alcalde electo en San Juan del Río, el priista Fabián Pineda Morales; las de los panistas Antonio Zapata Guerrero y Enrique Vega Carriles, quienes ganaron las alcaldías de Corregidora y El Marqués, respectivamente, así como la de Antonio Macías, del PRI, quien se alzó con una victoria electoral sin objeciones, en la disputa por la presidencia municipal de Tequisquiapan.

*Lo que viene

Con los resultados referidos, el próximo congreso del estado que albergará a la 57 legislatura, contará con 10 diputados del PAN, 9 del PRI, muy probablemente 3 de Nueva Alianza. Los otros 3 legisladores serán, uno del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), otro de Movimiento Ciudadano y el último, del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Si el recuento deja este saldo, podemos adelantar que de nueva cuenta se formarán 2 bloques en la legislatura; uno que estará integrado por los 10 panistas y el otro conformado con los 15 diputados restantes.

De esta manera, el gobernador y militante del PRI, José Eduardo Calzada Rovirosa, podrá cerrar su sexenio sin grandes sobresaltos pues tendrá el apoyo prácticamente incondicional del Poder Legislativo de la entidad.

Es buena noticia si consideramos que el gobernador tendrá en el congreso del estado un aliado incondicional para impulsar los cambios legislativos que requiere la entidad para modernizarse.

En esta lógica, pensaríamos que la reforma política, particularmente la reforma electoral podría ver luz prontamente.

Sin embargo, es fuerte el rumor de que Calzada Rovirosa habrá de dejar el gobierno del estado para incorporarse al gabinete del nuevo presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

Si esa es la intención, está claro que el congreso del estado, con mayoría de aliados a Calzada Rovirosa, no tendrá empacho en autorizar su salida y, por ende, tener la obligación de elegir a un gobernador sustituto.

Si esta posibilidad se cumple, entonces se vendrá a consolidar en el pensamiento colectivo la idea de que existen políticos cuyo único afán es el poder por el poder mismo.

Si no es así, si el gobernador concluye su sexenio, esperaríamos que avance sustancialmente en la adecuación legal para que Querétaro se modernice y brinde mejores condiciones de vida a sus habitantes.

El futuro está por decidirse.

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*