Analizan en Psicología la Importancia del Nombre Propio

*Dialogaron en torno al tema y de forma multidisciplinaria los especialistas en la materia: Dr. Ewald Hekking Sloof, Dr. Eugenio Hnidey Martínez y Dra. Araceli Colín Cabrera.

La Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) llevó a cabo el Simposio Interdisciplinario sobre el Nombre Propio a cargo de los ponentes: Dr. Ewald Hekking Sloof, lingüista docente de la Facultad de Filosofía, Dr. Eugenio Hnidey Martínez, especialista en materia legal, y la Dra. Araceli Colín Cabrera, docente investigadora de esta unidad académica.
Lo anterior con la finalidad de reflexionar sobre la importancia del nombre propio en diferentes campos como el Derecho, la Lingüística, el Psicoanálisis y la Antropología; así como analizar sus funciones.
De acuerdo con la organizadora el evento, Dra. Colín Cabrera, el nombre propio está hecho de letras y es materia prima indispensable para su subjetivación; consideró que tenerlo es uno de los derechos de todo ser humano.
“El nombre nos vincula a una genealogía, porta insignias de la cultura de la que ha emergido; tiene gran influencia en la trama significante. Sus letras soportan una herencia ancestral. Se pone en juego en elecciones amorosas y en decisiones vitales. Los descubrimientos de otros especialistas sobre dicho concepto revelan a qué punto estos estudios son valiosos para mostrar la estructura de una lengua y, con ella, de una cultura. Su estudio es enriquecedor para el psicoanálisis”, analizó.
Por su parte, el Dr. Hnidey Martínez, habló de la identidad jurídica que otorga el nombre propio y de los derechos que la ley protege. Distinguió la persona física de la persona moral; habló de casos en donde el nombre plantea dificultades a quien lo porta, mismas que afectan sus derechos cuando se trata de inconsistencias ya sea en las fechas de registro, en la duplicidad del mismo o en errores que no fueron advertidos en su momento.
Mientras que el Dr. Hekking Sloof se refirió a la forma cómo la población ñäñho de Santiago Mexquititlán, Amealco, ha incorporado los nombres propios del español, con su propia pronunciación y siguiendo leyes de su propia lógica lingüística. La intención, dijo, es recuperar su identidad ñahñho. Añadió que los nombres propios de este grupo tendían a poner a los niños nombres de aspectos o fenómenos de la naturaleza, como trueno, o flor o amanecer, que están en relación con su cosmovisión.
En su participación, la Dra. Colín Cabrera explicó, entre otros aspectos, la tendencia que tienen los seres humanos de olvidar los nombres de personas y la importancia que tienen esa desmemoria para mostrar el funcionamiento de la letra a nivel inconsciente.
“El nombre propio inserta al crío en la filiación humana. Lo integra en una estructura de parentesco determinada como estudió el antropólogo Levi-Strauss”, destacó.
Señaló que lo importante de la parentalidad es el acto de adopción del hijo que comienza con la elección del nombre; pues la parentalidad, advirtió, es esencialmente un acto simbólico.
“No basta parir o engendrar, las funciones humanizantes son los deseos de ser padre o madre. La paradoja del nombre propio es que inicialmente es ajeno al niño, viene de otra cadena discursiva, y en el curso de la vida el niño, joven o adulto intentará apropiársela y reinscribiéndola con sus propios actos en su historia de vida. En la práctica clínica el nombre propio tiene una importancia fundamental, pues hay en él un mensaje de los padres, aunque en gran parte es inconsciente”, concluyó.
Al finalizar este diálogo, se entregaron reconocimientos a los participantes de este Simposio Interdisciplinario.

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