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08 de febrero del 2012
Código Político. ¿Cuánto vale?
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Juan José Arreola
¿De qué tamaño es la repercusión en Querétaro del divorcio entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el de Nueva Alianza? Para responder y decirlo “en pesos y centavos”, será probablemente de un distrito federal electoral, de dos diputaciones locales y una alcaldía.
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Querétaro -habrá que decirlo- es una de las entidades en donde mayor fraternidad había (hay) entre ambos partidos y entre sus principales militantes; los acuerdos de la alianza habían quedado puntuales, sin problemas, sin reclamos. Con satisfacciones.
Sin embargo, por las estadísticas electorales antecedentes, por los resultados históricos, la decisión cupular, parece ser, afecta mucho más al Partido Nueva Alianza.
*El más afectado
Recuérdese que en la contienda del 2009, el neoaliancista, J. Belem Junco Márquez ganó la diputación por el décimo distrito local postulado por el PRI. Igual sucedió con Antonio Cabrera Pérez. Y gracias al caudal electoral obtenido por tal alianza, ese partido obtuvo las dos diputaciones por la vía de mayoría relativa. Su tercer legislador fue plurinominal.
Hipotéticamente y sustentándonos en los resultados de esa elección, Nueva Alianza, solo, sin acuerdo electoral con el PRI, vale 2 por ciento de la votación, que es el porcentaje que obtuvo en los distritos electorales locales en donde este partido participó solo, sin alianza.
De la otra parte, junto con el PRI; es decir, en los distritos donde el instituto político de la maestra Elba Esther Gordillo compitió aliado con el tricolor, que fueron el segundo y el décimo locales, su porcentaje se va al 6.36 por ciento. Se triplica por obra y gracia de su alianza con el PRI.
Dicho en otros términos, si el Panal va a la contienda comicial del 2012 sin su aliado priista, muy seguramente quede fuera de la distribución de diputaciones locales.
Ahora bien. Por cuanto hace a la elección de ayuntamientos, la alianza PRI-Panal compitió en Amealco, Querétaro, San Juan del Río y Tequisquiapan.
En Amealco perdieron por 19 puntos porcentuales de diferencia; en Querétaro también perdieron aunque con una menor diferencia. Aquí fue de sólo 6.3 por ciento. La historia se repitió en Tequisquiapan en donde tampoco les alcanzó para ganar y perdieron por casi 7 puntos de diferencia.
Solamente logaron obtener el triunfo en San Juan del Río, en donde, contrariamente, sacaron 12 por ciento de ventaja al candidato del PAN.
La pregunta es: específicamente en San Juan del Río, ¿el peso de Nueva Alianza se dimensiona a tal grado de sextuplicar su fuerza con relación al resto de la entidad?
Muy difícilmente podremos decir que sí. En los comicios antecedentes, los del 2006, el Panal obtuvo el 3.31 por ciento de la votación total emitida para diputados. En el caso particular del municipio de San Juan del Río, logró el 4.49 por ciento.
Dicho en otros términos: aún cuando es relevante este porcentaje, no resulta ser determinante para resolver una contienda; al menos no ha sido así ni en el 2006 ni en el 2009.
¿Lo será en el 2012? Eso es lo que tiene que evaluar el PRI… y el mismo Panal.
*Candidato verde
La estrategia electoral del PRI ahora que ya no tiene como aliado al Panal, obviamente se modifica. En el caso particular del estado de Querétaro tiene el reto de cubrir la candidatura a la diputación federal por el segundo distrito.
Recuérdese que ya no será candidato de la alianza PRI-Panal-Partido Verde, el profesor y diputado local Abel Espinoza, aún cuando continuará como aspirante al cargo pero postulado solamente por su partido.
Por lo pronto, las estadísticas electorales plantean un escenario más favorable para el PRI y el PVEM ahora que han determinado oficial y formalmente ir en coalición.
Al menos en el distrito segundo, resulta que los números son mas halagüeños para estos institutos políticos que para la coalición PRI-Panal.
En las elecciones del 2009, los verdes obtuvieron 14 mil 47 votos contra 4 mil 813 que recolectó en el mismo distrito el Panal. Es decir, en una proporción de 3 a 1.
Con sustento en tal estadística, suena lógico entonces, que la coalición “Compromiso por México” tenga amplias posibilidades de ganar ese distrito.
El escenario, entonces, dibuja como el mejor camino, el echar mano de su otro aliado, el PVEM; es decir que esa candidatura la puede ocupar un militante de este partido y con la fuerza del voto priista, llevarlo a triunfar.
Esto significaría que el Verde llegaría a tener su primer diputado federal electo por la vía de mayoría simple en el estado de Querétaro.
Solo para fines especulativos y sustentándonos en los resultados de las elecciones del 2009, podríamos afirmar que la coalición PRI-PVEM sumaría unos 73 mil 300 votos contra los 59 mil 869 que logró el PAN en la contienda del 2009.
Si en la política y más aún, en la electoral, se pueden hacer este tipo de cálculos, supondríamos que el tricolor y su aliado el verde están más cerca de ganar ese distrito que el mismo PAN. Ya no digamos Nueva Alianza.
Así, la oferta es tentadora para el militante del PVEM que acepte el reto… o acate la decisión de su dirigencia nacional, que podría designar a Ricardo Astudillo Suárez como el candidato.
De esta suerte se salva el distrito, el PRI no pierde votos, se vuelve de utilidad el PVEM para la alianza y se elevan las posibilidades de ganarlo con un candidato del verde que bien pudiera ser su dirigente estatal.
¿Y las aspiraciones de Astudillo a la presidencia municipal de Corregidora? Quizá en el 2015 ¿por qué no?
Claro, todo lo aquí consignado tiene como sustento las cifras electorales del 2009 que no necesariamente se repetirán en julio venidero. Aunque resulta ser una interesante especulación.
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